jueves, 7 de enero de 2016

¿Por qué visitar un podólogo deportivo?



Hay quien piensa que el cuidado de los pies no tiene sentido si no se nota dolor. Incluso en eso casos, acudir a un podólogo deportivo solo está reservado para quienes se dedican al deporte profesional como en esta web.

Sin embargo nuestros pies son una de las zonas del cuerpo a las que más atención les debemos prestar, incluso aunque hagamos deporte de forma ocasional. Todo el impacto que el cuerpo genera con el movimiento es absorbido por los pies, de modo que si no ejercemos cuidado podríamos sufrir con el paso del tiempo consecuencias bastante graves.

Evidentemente, si se hace deporte de manera regular, incluso aunque no se trate de una práctica a nivel intenso, conviene consultar con un podólogo deportivo por diversas razones. Hacerlo puede ayudar a prevenir dolencias y lesiones que pudieran convertirse en crónicas o difícilmente tratables si no se analizan con cuidado.

El experto en podología deportiva puede estudiar la forma del pie, así como el modo en el que se mueve este al caminar o correr. De esta manera se pueden prever futuras lesiones y problemas musculares, óseos o de tendones, así como tratar convenientemente aquellos que empiecen a notarse antes de que deriven en algo peor.

Con la ayuda de un podólogo deportivo se puede hacer un estudio de la marcha que determine no solo si algunos dolores pueden estar causados por malas posturas a la hora de caminar o hacer deporte, sino también anticiparse a aquellos problemas físicos que se pudieran producir de continuar caminando o corriendo de la misma manera. En algunos casos es posible desarrollar plantillas y calzado para pie delicado con el que reducir al máximo el impacto negativo de los golpes que el pie recibe, especialmente al correr.

Evidentemente, si quienes practican deporte de un modo ocasional y reducido deberían visitar alguna vez a un podólogo deportivo, quienes lo hacen con frecuencia e intensidad, tanto a nivel de aficionados como profesional no pueden dejar de lado estas visitas regularmente. Así se podrían prevenir una parte importante de las lesiones provocadas por la intensidad de los ejercicios, a menudo debidas a un calzado poco adecuado para el modo en el que se planta el pie al caminar o hacer deporte. Una buena plantilla personalizada puede ser la solución muchas veces, para lo cual no hay nada como contar con un podólogo especializado en rendimiento deportivo.

Todo deportista debe ver el trabajo de un podólogo deportivo como parte de su entrenamiento, al igual que se hace con un masajista o un entrenador personal en algunos casos. Contar con profesionales que saben cómo atender las necesidades específicas de nuestros pies nos permitirá aumentar el rendimiento, a la vez que se pueden anticipar la mayor parte de los problemas que surjan como resultado del trabajo al que se someten nuestros pies, tanto si nos limitamos a caminar, hacemos algo de running de forma esporádica o nos preparamos para competir al más alto nivel.


Solo tenemos un par de pies. Y son para toda la vida, así que tenemos que ponerlos en las mejores manos que encontremos.

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